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Los pibes de Minnesota


El 2015 nos dejó un gran año para las series. No solo por la calidad de las mismas, sino también por revelaciones que nos dejaron a muchos fanáticos con ganas de más para años posteriores. Una de estas series fue Fargo, que si bien tuvo un arranque exitoso, era una incógnita como sería encarada su segunda temporada, con historias y personajes diferentes en un pasado situado en los 70’. Eso llevó entre otras cosas, a cambiar el contexto socio-político casi en su totalidad.

Anticipándome a una conclusión, la segunda temporada supo superar con creces la primera (palo para True Detective que empezó con una primera temporada genial, pero con el cambio de personajes e historia cayó estrepitosamente). Como si fuera poco, también supo romper con ese prejuicio de “película transformada en serie”, donde otras fueron canceladas en el intento (lamentablemente Constantine, por dar un ejemplo).

En su primera temporada, allá por el 2014, vemos a un Martin Freeman (Watson en la serie Sherlock y Bilbo Bolson en El Hobbit) como una persona poco feliz, con un empleo rutinario, con una esposa que le hace la vida imposible y con una personalidad de tipo sumiso que siempre le jugó en contra. 



Ya desde el primer capítulo se ve envuelto en situaciones poco gratas, donde tiene que tomar decisiones que hacen que su vida cambie por completo. A partir de ahí empiezan a aparecer personajes trascendentales en la historia como Lorne Malvo (Billy Bob Thornton), en el papel de un caza recompensas/asesino a sueldo; Gus Grimly (el hijo de Tom Hanks, Colin), en el rol de policía bueno y buen padre; y Molly (Allison Tolman), como la policía que tiene la posta y que, paradójicamente, nadie le da bola. También va a aparecer en varios momentos Bob Odenkirk (el abogado turbio de Breaking Bad), dando buenas escenas de comedia.

Esta temporada nos va a regalar momentos de acción, otros de comedia y sobre todo mucha violencia, alejándose un poco de las películas clásicas de los hermanos Coen y con una estética más tarantinesca.

La segunda temporada está ambientada mucho tiempo antes de que suceda la primera, donde se ve bien reflejado un momento puntual de la historia de Estados Unidos, con conflictos sindicales latentes, con dudas acerca de si estamos solos en el universo y con un rezago de veteranos de guerra que van a ser partícipes fundamentales en esta parte de la trama.

Más alla de esto, la impronta sigue siendo muy parecida a la del año anterior, ya que en el primer capítulo explotan varias situaciones que luego van a ir desarrollando a lo largo de los 10 capítulos, donde encontramos como protagonista a un policía jefe de familia que trata de arreglar cabos sueltos a toda costa.



Es muy interesante, y obviamente fundamental, la historia de la parejita joven con aspiraciones a futuro bien diferentes. Debido a lo que transcurre al principio, se ven obligados a definir como encarar sus vidas. Y como mencionamos anteriormente, hay una pelea sindical-familiar-lucha de poder que haría sonrojar al más fanático de las películas de Scorsese, ya que no escatima en mostrarnos escenas bien pochocleras y gastaderos de sangre falsa.

Como resumen, podemos ver claramente que entre las dos temporadas los productores quisieron dejar una premisa básica: un grupo de personas, que para la sociedad pueden considerarse como normales, viven un punto de inflexión accidental o no y deben enfrentarse con las consecuencias de lo sucedido.

Por suerte ya contamos con la confirmación de una tercera temporada, cronológicamente situada después de la primera y que promete tendrá, de alguna manera que todavía no se dio a conocer, un nexo con la segunda.

Emi

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