Sin duda las comedias que disfrutamos desde los 90 's en adelante han metido bocado en problemáticas sociales y nos han dado mucho para pensar sin poner en pausa los buenos momentos. Aunque algunas más que otras, podemos recordar episodios puntuales como el de Elaine en Seinfeld rechazando a un saliente por su postura en contra del aborto (Capítulo 5, temporada 6), Friends acercando el (para la década) tan avanzado tema del alquiler de vientre, con Phoebe como protagonista del embarazo de su hermano (temporada 4), e incluso personajes que en si mismos reivindicaron posiciones sociales modernas como Robin en How I Met your Mother y su determinación a la no-maternidad.
Brooklyn 99, sitcom policial que vio la luz en 2013 y sigue trayendo exitosas nuevas temporadas a Netflix de la mano de Andy Samberg, no se quedó atrás y decidió entrar de lleno al rubro para reivindicar debates sociales que vienen pesando hace décadas y hoy parecen seguir latiendo con fuerza. Si bien hay una línea progresista que podemos distinguir a lo largo de toda la serie, repasamos en esta nota 3 capítulos muy particulares que proponen visibilizar algunas de estas problemáticas para llegar a sus seguidores con mensajes contundentes.
Racismo y brutalidad policial - Moo Moo (Temporada 4)
Sgt. Jeffords (Terry Crews) en la búsqueda del muñeco perdido de sus hijas por las veredas de su barrio, se topa con un oficial que sin ninguna explicación lógica lo maltrata y casi lo lleva detenido. Angustiado, algunos días después, decide reunirse con él nuevamente, de oficial a oficial, para poder discutir la situación, y se da cuenta que la única causa por la cual su colega se disculpa es por no saber que era policía y no por haberlo agredido físicamente por ser negro.
La escena está muy bien adaptada, es cruda, soberbia y nos pone incómodos a todos. Estrenada en 2017, se conecta perfectamente con la reciente tragedia de George Floyd y su gran repercusión a nivel mundial. Si bien a lo largo de toda la serie hay una búsqueda de reivindicación de la fuerza policial, de los valores sociales, la sensibilidad y humanidad con la que operan, reconociendo y a la vez diferenciando a aquellos oficiales que hacen su trabajo con poca honra, este capítulo en particular busca generar el verdadero quiebre, mostrando la grieta que divide a quienes trabajan para las personas de quienes trabajan para el poder. En solo 21 minutos Brooklyn 99 logra condensar dos de los grandes problemas que atentan contra Estados Unidos, el racismo y la brutalidad policial. Solo en 2020, 826 personas han muerto a causa de esta última. Sin duda un mensaje profundo y bien logrado, a la altura de su reparto y sin romper con el cálido clima que genera la serie.
Sexualidad y género - Game Night (Temporada 5)
Rosa Díaz (Stephanie Beatriz) revela ante sus compañeros que es bisexual y más tarde a sus padres conservadores en una incómoda cena. Las noches de juegos familiares que organizan semanalmente pronto se dificultan ante la negativa de su madre a aceptar su sexualidad, lo que entristece a Rosa profundamente.
Los problemas alrededor de la identidad de género y sexualidad ocupan hace tiempo gran terreno en la pantalla. Podemos pensar muchos ejemplos, incluso en sitcoms como How I Met Your Mother, con una Lily que sin concretarlo desea a su amiga a lo largo de toda la serie. Sin embargo, el foco de Brooklyn retoma el aspecto más íntimo de la problemática que gira en torno al vínculo familiar, y logra contar la historia desde un lugar distinto, a través de un personaje femenino fuerte a quien no acostumbran mostrar en su costado sensible, entre lágrimas, decepción y furia. Y en este caso, cabe resaltar, es la madre el problema. Acostumbrados a identificar lo más rígido y conservador con el lado paterno, la serie da una pequeña vuelta de tuerca siendo él quien la apoya y consuela. No es un capítulo brillante ni abarca toda la complejidad del asunto, pero logra reflejar la importancia de la aprobación familiar incluso en la vida adulta, y las diferencias morales y brechas generacionales que en tantos casos nos alejan de quienes más queremos.
Feminismo - He said, She said (Temporada 6)
Jake y Amy (Andy Samberg y Melissa Fumero) llevan juntos el caso de una denuncia de acoso sexual laboral. Durante el testimonio, la denunciante recibe una propuesta de dinero para levantar cargos y Amy, promoviendo a que la rechace, le promete trabajar día y noche hasta encontrar evidencia para condenarlo. Finalmente la consiguen, pero la mujer se ve forzada a renunciar a su trabajo tras la exclusión e indiferencia por parte de sus compañeros. Durante el capítulo, Jake ve preocupada a Amy por resolver el caso y esta le revela el acoso que sufrió en su anterior trabajo por parte de su jefe, junto a otras condenas que vive a diario a causa del machismo. Al final, Amy regresa al precinto y Rosa le señala que otra mujer de la misma empresa se había acercado a denunciar un caso, inspirada por la primera.
Con la sororidad como protagonista, el capítulo se lleva todas las palmas. Como un balde de agua fría, eriza la piel de punta a punta a través del relato femenino sincero y de la experiencia personal. El acoso callejero diario, el machismo en los ambientes profesionales que limita las carreras de miles de mujeres capaces, y la exclusión y el miedo al que las víctimas se someten por revelar sus historias, son solo algunas de las verdades que se transparentan con mucho tacto y humanidad en un solo capítulo de esta serie. Y aunque no bastarían todas las temporadas para denunciar las presiones que viven las mujeres a diario y en cualquier contexto, “He said, She said” es una valiosa aproximación que vale la pena destacar.
Quizás estos capítulos condensados resulten para muchos difíciles de conciliar dentro de una comedia liviana, porque claro está que 22 minutos nunca van a ser suficientes para tratar temas tan complejos. Si ese fuese nuestro objetivo, no elegiríamos una sitcom. Pero ninguna serie puede pecar en el intento de reivindicar luchas sociales, y Brooklyn 99 promete mantenerse al ritmo de ellas. Entre risas y personajes memorables, pasan por el colador problemáticas que nos atraviesan y nos recuerdan que todavía nos queda mucho mundo por cambiar. Bienvenidas sean las lágrimas y la bronca si nos ayudan a reflexionar y a ser mejores con quien tenemos al lado, en el sillón y en la vida.
Juli



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