Estamos una época con biopics a la orden del día. Desde la taquillera y edulcorada Bohemian Rhapsody, hasta la fantasía musical de Rocket Man con la historia de Elton John, las películas contando la trayectoria de los músicos y las bandas de rock se multiplicaron en los ultimos años, con resultados muy diversos.
Este 2025 no fue la excepción y tuvimos de varios estilos. Entre ellas, hubo dos que destacaron y las dos con una particularidad: no buscaron contar toda la carrera de sus propios protagonistas, ni tampoco cubrir un gran período de tiempo, mas bien se concentraron en un etapa particular de sus trayectorias. Por un lado, tuvimos A Complete Uknown, contando el inicio de la carrera de Bob Dylan, su llegada a Nueva York y su electrificación con el fenomenal álbum Highway 61 Revisited. Por el otro, y por esas casualidades debido a lo conectado que está con Dylan, tuvimos tambien Springsteen: Deliver Me From Nowhere, contando una etapa muy particular de la extensa carrera de Bruce Springsteen.
Estamos a fines de 1981. Bruce está en la cima de las listas con The River, el disco que habia sacado el año anterior y que contenía el hit Hungry Heart, y concluyendo una exitosa y larga gira por los Estados Unidos. Concluido el tour, llega rápidamente la presión de la discografica y de la industria para recibir un nuevo disco con mas éxitos para venderle a ese público que ya lo tenía como ídolo. Pero el Jefe se rebela. Su siguiente paso iba a ser todo lo contrario a lo que el negocio musical podía esperar: Nebraska, un álbum acústico, sombrío, oscuro, compuesto y armado únicamente por él en la soledad de una casa a las afuera de Nueva Jersey.
Lo que empezó siendo un viaje para ir en contra de lo que el mercado musical podía esperar de él, se transformo también en un sendero a la oscuridad en donde estallaron todos su demonios: crisis de identidad y origen, traumas de su propio pasado y de la dura relacion con su padre, más los dilemas psicológicos de una fama que lo sobrepasa por completo. El Springsteen que conocemos con canciones rockeras, explosivas, con mensajes de lucha y de hermandad, en Nebraska y en buena parte de esta historia, está ausente casi por completo.
La película es instrospectiva y en muchos momentos áspera. Salvo un comienzo con toda la E Street Band tocando Born To Run, algunas zapadas en el pub de blues local y otro gran momento en el estudio de grabación con el primer bosquejo de Born in the USA, la película no trata de grandes explosiones o secuencias musicales que puedan atraer a las masas como otras biopics. La mayor parte musical de la cinta es solo él con voz y guitarra, algo nada fácil para el espectador casual. La cinta más bien está dirigida a los conocedores de la carrera del Jefe, o a aquellos que buscan otro tipo de biopic, mas humana y real. No estamos frente a una historia donde el protagonista se pierde en algún momento y rapidamente encuentra la salida para ser la estrella de rock que todos conocemos. Todo lo contrario: el Jefe cae, y cuando crees que ya levanta, vuelve a caer una vez mas.
Que Springsteen en su rol de productor, e interpretado aca de gran forma por Jeremy Allen White, haya elegido abrirse y contar esta historia en particular y este momento de su carrera, habla del coraje y del compromiso que tiene con él mismo, con sus seguidores y con el público en general. Cualquier otro podría contar directamente la grabación de Born in the USA, su disco más exitoso y popular, pero no hay manera de llegar ahí si primero no se pasa por este momento y se le da el peso que merece, algo que nos sirve para comprender más a uno de los músicos más importantes de la historia y para entender aún más sus canciones, letras y posturas.
Por estas cosas y por todo tu compromiso, gracias, Jefe.




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