Ir al contenido principal

El largo y sinuoso camino


Esta sí que nos agarró de sorpresa. Vince Gilligan tenía preparada y escondida El Camino, la película que cuenta qué fue de uno de nuestros personajes favoritos de Breaking Bad. El resultado: dos horas perfectas que son mucho más que para agradecer.

Lo primero para destacar es el secretismo con el que se manejó el proyecto. En épocas de viralización y (exceso) de noticias que vuelan, que el rodaje de una película del universo Breaking Bad no se haya sabido hasta casi último momento es algo díficil de creer. Cuando nos enteramos la primera clásica y trillada pregunta fue, ¿es necesario? Nos referimos a que pocas series tuvieron un cierre tan unánimemente aclamado como el que tuvo la serie de Heisenberg, y que aparezca una historia más para contar podía arriesgar un poco eso. Esa pregunta se responda sola al ver El Camino. Sí. Era necesaria esta película.

La trama tiene como protagonista exclusivo a Jesse Pinkman, la otra mitad del dúo de cocineros de Albuquerque. Jesse arrancó en la serie como un personaje que estaba destinado a aparecer únicamente en sus comienzos. Con el correr de los episodios su relevancia y rol fueron creciendo hasta transformarse en protagonista, al mismo nivel que Walter. Si hay algo que podríamos llegar a reclamarle al final de la serie es justamente que Jesse fue un poco dejado de lado en ese cierre que tuvo el foco puesto principalmente en Walter, algo que es totalmente comprensible.


Con ese tema pendiente en su cabeza, Gilligan la da un excelente epílogo a la historia de Jesse. Él es la película. Sí, por supuesto que no van a faltar varios personajes ya conocidos (la mayoría en la forma de flashbacks) pero la historia es exclusivamente de él y todos estos aparecen de una forma funcional a lo que se cuenta. Gilligan tuvo claro qué historia quería contar, y no dejó seducirse por todo lo que lo apartara de esta. Hay que agregar en ese sentido que esto no hubiera sido posible sin el enorme trabajo que hizo Aaron Paul, dejando claro además todo lo involucrado que estuvo en el proyecto.

El Camino tiene todo lo que hizo de Breaking Bad lo grande que es. Desde la fotografía, planos y los detalles que todos los fanáticos reconocerán (como ya sabemos, hay que prestar atención para encontrarlos) hasta los diálogos y silencios que ya son marca registrada. Hay algo importante para destacar y que no hay que confundirse: este no es un capítulo de la serie. Acá el foco está puesto en otro lado y el ritmo está más en la línea de Better Call Saul, esa otra gran serie que le dio otro valor a la idea del spin-off, con menos momentos de acción. Por supuesto que hay de estos, pero la dosis está en la cantidad justa, y por eso justamente se disfrutan el doble. Además, este es otro Jesse, no es él mismo de la serie por una cuestión lógica de todo lo que pasó y que justamente busca dejar atrás.

La película está a la altura de la serie de la que se desprende, sin por eso dejar su propia identidad. Qué mejor en definitiva que una película de Jesse Pinkman se despegue y diferencie de la sombra de Walter White y Breaking Bad. Su propio camino.

Comentarios