El equipo completo del blog decidió aventurarse en Reminiscence (2021) de Lisa Joy, siendo su ópera prima (como escritora y directora), y protagonizada por Hugh Jackman, como Nick Bannister, y Rebecca Ferguson, como Mae. Para sumar datos duros, Joy está casada con Jonathan Nolan, hermano de Christopher, y juntos producen, desde el 2016, la serie Westworld, este dato no es azaroso, ya van a ver porqué.
¿De qué va? En un futuro distópico, Bannister junto con Watts, Thandiwe Newton, tienen un empresita que se dedica a mostrarle recuerdos a las personas por medio de una máquina, donde el individuo ingresa y rememora el momento, de allí el nombre de la película. A su vez, los dos ¿empresarios? ven la escena al instante a través de hologramas de tamaño normal. En una de esas, llega Mae para contratar sus servicios y que la ayuden a encontrar las llaves de su casa, pero claro el tema no queda ahí.
Recontra juramos que le pusimos muchas fichas de entrada, pero debemos decir que la película de turno es un fallido intento de realizar un film neo-noir mezclada con épica griega, ciencia ficción y acción pochoclera. O como dice el refrán, “el que mucho abarca poco aprieta”, ya que nunca le encuentra la vuelta a ninguno de los puntos mencionados:
1) Neo-noir: sí… tiene la estructura clásica del noir. Un detective corajudo que va a resolver
el caso sin importar que su vida esté en juego; la femme fatale con el doble
rol inocente-culpable de su propia historia; un caso a resolver por afuera del
marco legal, ya que los policías son o muy corruptos para meterse en la
investigación o muy torpes; y un final agridulce. ¿Dónde falla? Es demasiado
evidente en esos elementos, como si la película quisiera presumir de su propio género, pero termina siendo un ensayo
lineal que otros supieron reinventarlo mejor, como Steven
Spielberg en Minority Report (2002) o Old Boy (2003) de Chan-Wook Park, pero sin
hacer alarde del eje central.
2) Épica
griega: la historia de Orfeo y Eurídice ya nos la contaron quichicientas veces.
El personaje de Jackman le menciona en varias ocasiones al de Ferguson que “las
historias felices no tienen final feliz”, como vaticinando que la relación de
ellos dos va a tener el mismo desenlace que la pareja mitológica, pero es el
mismo protagonista que cambia el curso de la historia, y el relato del cuento
clásica, para quedarse “para siempre” con su amor imposible. Hagamos el
esfuerzo y tomemos como válido que en ese futuro no haya ni un libro ni un
¿profesor/a de secundario? ni internet para que invalide el giro. Y pongamos
otro tanto de voluntad para hacer la comparativa: Orfeo-infierno y Bannister-mundo
de los sueños; ahora bien ¿por qué se empecina en cambiar la conclusión? Al
parecer, el bueno de Hugh ya sabía de antemano cómo iba a terminar todo, ya que
si bien lo que vemos al final es un recuerdo, la escena existió. ¿Pero para que
le cuenta esta famosa leyenda sí, hasta ahí, todo iba en viento en popa?
3) Tanto
en el cine como en la pantalla chica, abunda la ciencia ficción. Están las versiones
excelentes, las mediocres y las grises. Están las adaptaciones de grandes
escritores como Blade Runner (1982) de Riddly Scott que adaptó la novela “¿Sueñan
los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick, y tenemos también los
cientos de capítulos de Doctor Who. Ahora bien, cuando entras en este género,
tenes que convencer a dos públicos: los que son fieles amantes de la ficción y
los que no son fanáticos. En un intento de captar a los dos grupos, queda
partida al medio. Está bien, hoy en día somos más exigentes ya que hasta Rick
and Morty tiene como base este género, pero el tema del significado de los
sueños, en poco tiempo, se vio varias veces en el mainstream. Por citar a alguien
cercano, ¿no es la idea que quiso plasmar Christopher Nolan, cuñado de la directora,
en Inception (2010)? o más inmediato ¿el tema de la profundidad de la mente no es
uno de los temas tratados en la serie Westworld de la realizadora?
4) Y la
acción… hay dos escenas ni muy largas ni muy cortas, podemos decir que para
justificar el presupuesto (?). Sí, son dos buenos momentos, tienen buen pulso y
para los que queremos a “Guepardo” en X-Men es un lindo homenaje, digamos todo.
Pero filmar acción no es lo mismo que filmar neo noir ni ciencia ficción.
Tampoco podemos
dejar de lado la música, que no se decide en meter un clásico reversionado, como es Tainted Love, o algo parejo y sostenido en el tiempo para marcar el ritmo
nostálgico al relato.
Obviamente, no
podemos echarle toda la culpa a Lisa. Detrás de ella, hay productoras y
distribuidoras que pusieron la guita para llevar a cabo la película (se calcula
un presupuesto de 68 millones de dólares y solo recaudó, hasta ahora, una
décima parte). Y como viene la mano y la retirada de funciones en salas, es poco
probable que logre recuperar lo invertido. Obviamente, todavía queda por ver cómo
le va en streaming.



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